Persistencia de los Huehuetlatolli o el matrimonio en la cultura náhuatl contemporánea

huehuetlatolli

Georgina Mendoza de la Garza

Un aspecto importante en la educación de los nahuas, era que todo el aprendizaje tenía una finalidad o razón de ser. Su método de enseñanza se basaba en el consejo, en el conocimiento y en la persuasión y todo el conocimiento, está representado en los códices por medio de imágenes, símbolos y jeroglíficos.

Hasta la edad de 14 años, los padres se encargaban de la educación de sus hijos, siendo supervisados por las autoridades de su calpulli (antiguos barrios aztecas). La educación estaba basada en los Huehuetlatollis, ó “palabras de los viejos”, que representaban los ideales aztecas (López Austin, 29).

“Los Huehuetlatolli también conocidos como los Libros de Consejos, eran una colección de dichos, discursos y consejos, con éstos se pretendía establecer normas para toda ocasión; habían palabras para recibir al recién nacido y para despedir a los fallecidos, habían desde los modales de mesa hasta la forma de comportarse de las mujeres.” (León Portilla, 34). También contienen invitaciones dirigidas a los hijos que lleguen a determinada edad.

 En los Huehuetlatollis los padres recomendaban a sus hijos a ser trabajadores y humildes, y las madres recomendaban a sus hijas a ser limpias, a no maquillarse demasiado y a apoyar a sus maridos sin importar si eran pobres o humildes.

 Cualquiera pensaría que esas tradiciones son parte del pasado y que se conservan sólo como acervo histórico del México antiguo, pero no es así, en muchos pueblos indígenas y campesinos del México actual, sobreviven algunos de estos consejos que se han heredado de generación en generación y, aunque en muchos casos se dicen en español, guardan la esencia de la antigua palabra.

Estos consejos o discursos eran aprendidos de memoria y eran usados para ocasiones muy especiales, tanto para la educación de las hijas y de los hijos, como para interactuar entre personas de alto rango en momentos muy especiales.

Al leer “la palabra antigua” es posible  penetrar en los valores morales y éticos de las comunidades, conocer los  roles que tenían que cumplir los jóvenes, sus responsabilidades y compromisos con la familia y con el cónyuge.

Así pues, está tradición de aconsejar sigue vigente y continua siendo una tradición que es posible constatar al convivir en las comunidades donde habitan indígenas nahuas. Para  los fines concretos de este texto se hará referencia específicamente al grupo nahua originario del pueblo Chahuatlán del Municipio de Ilamatlán Veracruz, con quien una servidora tiene la fortuna de convivir por cuestiones de trabajo desde hace cuatro años. Está comunidad está asentada en la colonia Arboledas de los Naranjos en municipio de Juárez y es altamente grato percibir que esta tradición oral persiste transmitiéndose de generación en generación y que además se ha ido adaptando a las temáticas a la vida urbana.

En la cultura náhuatl, un buen matrimonio y la formación de una familia ejemplar son los ideales máximos a los que les enseñan a aspirar desde pequeños. Los nahuas que viven en el área metropolitana de Monterrey conservan también estos valores y promueven estos ideales entre las nuevas generaciones. La gran mayoría de los jóvenes nahuas que actualmente contraen matrimonio aquí en Nuevo León, lo hacen con alguien de su mismo grupo étnico que viva aquí en el estado,  en Veracruz, o en Tamaulipas, pero son pocos los casos en los que contraen matrimonio con una persona mestiza u originaria de otra cultura. Sí de un pueblo distinto, pero por lo general de la misma cultura.

Así pues los temas: matrimonio y familia en la actual cultura nahua están íntimamente ligados al de educación y  de ahí parte su formación integral. Esto se afirma según lo visto y vivido en el transcurso de estos cuatro años y asimismo según los testimonios de las mujeres nahuas con las que una servidora se ha relacionado y ha entrevistado para profundizar un poco más sobre este tema, más en este texto se omitirán sus nombres por haber ellas mismas solicitado que así sea.

Cuando una pareja va a contraer matrimonio, las familias involucradas organizan todo un ritual que dura dos días y una noche y es en este gran evento que sale a relucir toda la tradición y carga cultural de este pueblo, es el momento en que los contrayentes se preparan para poner en práctica todo lo que han aprendido durante su vida. Todo se planea y se desarrolla comunitariamente, desde la comida, el adorno y la música, hasta la asignación de las personas que van dar consejos a los recién casados. Por lo regular, lo hacen personas consideradas ejemplares entre la comunidad, personas que por su estilo de vida, convivencia como pareja y padres de familia se han ganado el respeto y admiración de los demás. La idea es que los recién casados puedan tener una suerte similar a la de ellos,  que sus vidas se conviertan en el ejemplo a seguir del nuevo matrimonio, quienes idealmente se casan con el propósito de llegar a ser tan ejemplares como quienes los aconsejan. Es claro que este ideal no siempre se logra, sobre todo en los casos de matrimonios arreglados, que lamentablemente se siguen practicando, aunque cada vez en menor número.

Los padres del novio y de la novia también dan consejos a sus yernos y/o nueras, pero lo hacen sobre temas más específicos, como el trabajo, la cocina, el cuidado de los hijos, etc. “La mamá de la novia le pide a su consuegra que enseñe a su hija a cocinar lo que le gusta a su hijo, que le explique cómo debe vivir, que tiene qué cuidar a sus hijos, ser limpia,  respetar a sus suegros…” explica una de las entrevistadas, quien pertenece a la comunidad en mención.

El fragmento que se presenta a continuación se transcribe literal por lo significativo del discurso que sostuvo una de las entrevistadas: “A mi me gustaría que me hijo se casara con una del rancho, porque somos diferentes a las mujeres de aquí. Nosotras sabemos lo que quiere decir cuando una persona se casa, sabe por qué lo hace, porque sus papás, desde que están chicos les empiezan a decir que el matrimonio es un compromiso muy grande. Tú debes de saber lo que significa un matrimonio para casarte. Nosotros además somos muy católicos, al momento de decir: “sí acepto”  significa que ya acepté ante Dios. Ponle que la ley de los hombres se anula, pero la de Dios no, el matrimonio por la Iglesia es sagrado, por eso, cuando dos personas se casan deben estar bien seguras de que se quieren y que quieren estar juntas, porque se están comprometiendo ante Dios y nosotros sabemos eso, en cambio, las mujeres de aquí, y los hombres también, ven la boda por la Iglesia sólo como parte de toda la fiesta. Por ejemplo, aquí hay muchas que se casan, y aunque se casan por la Iglesia se dejan, porque en realidad no saben lo que es el matrimonio y, de rato, como si nada trae otro y se casan con otro y lo vuelve a dejar. No está bien eso de casarse un ratito y luego otra vez. Las muchachillas de aquí, que se visten (hace señas de vestimenta corta y descubierta), que andan tarde en la calle con uno y con otro, esas no son mujeres de hogar y por eso no saben lo que significa el matrimonio. A nosotras, desde chiquitas nos dicen: te debes de portar bien, te debes dar a respetar y así día con día van aprendiendo de la vida. Yo sé qué debo hacer, sé cuando algo no está bien, no hacer lo que tú quieras. Es responsabilidad de los padres educar bien a sus hijos, enseñarles cómo darse a respetar, cómo debe tratarse con las distintas personas”.

Así pues, podría decirse que el matrimonio y la conformación de una familia de acuerdo a la cultura nahua tradicional sería ideal y ejemplar si en todo momento los contrayentes fueran los únicos en decidir su unión de acuerdo a sus sentimientos y convicciones y no por factores externos como la presión familiar (en esos casos también se aconseja a la novia a amar y respetar a su esposo, como si fuera algo que basta con proponérselo) o algún error de adolescencia (no necesariamente embarazo, sino todo aquello que en su contexto se pueda considerar deshonroso), pues además de que se trataría de una decisión tomada por amor y convicción propia, si se añade a esto la educación, valores y costumbres de su cultura y que ambas partes son educados para formar matrimonios y familias sólidas, pues seguramente sí sería ideal y armonioso, pues el  matrimonio  no se concibe de otra forma.

Fuentes:

LEÓN Portilla, Miguel. HUEHUEHTLAHTOLLI testimonios de la antigua palabra. SEP/FCE México. 1991

LÓPEZ Austin, Alfredo. La Educación de los Antiguos Nahuas 1 y 2. (Biblioteca Pedagógica. SEP/Ediciones El Caballito. México. 1985.

Entrevista a señoras de la comunidad. Junio de 2007.

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