De recetas de cocina y otras cosas

receta

Lic. Psic. Luisa P. Chávez Barrera    

      Hablamos constantemente de igualdad en hombres y mujeres, principalmente el de las mujeres por todos los altibajos que se han envuelto especialmente en éste género.

 Desde niñas se nos instala un estereotipo como futuras amas de casa; nos compran tazas para el té, cocinas de mentiritas, jugar a la familia; inconscientemente implantan en las pequeñas el deseo de terminar una carrera y no ejercerla ya que sigue el matrimonio, así que los deseos inmediatos de las menores se convierte en encontrar al príncipe azul y ser una excelente esposa, madre y ama de casa. Posteriormente cuando se vislumbra la capacidad de formar un criterio, se inculca que cualquier comportamiento erróneo del marido hacia la mujer debe ser justificado, pues el matrimonio es para toda la vida y no importa que el hombre la maltrate física o psicológicamente, ya que le debe una lealtad incondicional. Desde ese momento cualquier mujer pierde su autonomía y su libre pensamiento, por seguir una norma impuesta en la sociedad. Antes podías echarles la culpa a tus padres del fracaso de tu matrimonio porque ellos precisamente se encargaban de escoger al candidato ideal; pero ahora, que no estamos sometidos a esas normas, con mayor razón debemos ser capaces de tener un panorama distinto y más amplio.

 He de mencionar que hombres y mujeres desde luego son distintos tanto biológica como psicológicamente; pero en derechos y libertades de pensamiento para con la sociedad y para con ellos mismos, son iguales, puesto que poseen la misma capacidad de pensar y anhelar.

 Existió una mujer con el pseudónimo Olympe de Gouges precursora de los derechos de la mujer nacida en Francia un 7 de mayo de 1748; uno de esos derechos era la libertad del voto en la mujer. En el año de 1953 en México, apenas pudimos tener ese derecho. Hay avances en distintos aspectos, de nosotros depende tanto en mujeres como en hombres que no pasen siglos para verse convertidos en realidad.

 Entonces lo que nos queda por hacer a las generaciones venideras no es implantar un libertinaje como muchos lo consideran; sino un despertar de conciencia de que cada individuo merece el mismo respeto, que cada persona tiene diferentes formas de pensar y ante eso cada quién puede formar un juicio. Porque tus planes como mujer no se limitan sólo a ser madre, sino a superarte personal y profesionalmente. Me ha tocado escuchar a mujeres que erróneamente piensan que se realizan como mujer al tener un hijo, de lo que estoy en total desacuerdo, entonces ¿las mujeres que son estériles, nunca se realizarán? Al contrario, cada mujer y cada hombre tiene metas y de cada quién depende el desarrollarse en cualquier ámbito, tal vez siendo madres, tal vez siendo excelentes profesionistas, magníficas artistas y así un sinfín de caminos por escoger, todos desde luego válidos desde su perspectiva. Al igual debe ser con los hombres, que su meta no sólo sea buscar una mujer ideal que esté en casa atendiendo a sus hijos, sino una mujer que también piensa y razona y pueda aportar no sólo en el ámbito hogareño sino económicamente como profesionista, como persona.

 Es verdad que se respiran aires nuevos pero también parece que aún reverbera cierta inequidad en el pensamiento de muchos.

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